Las dos piezas de aperitivo en forma de tapa -cuyo coste no debía superar un euro en materia prima por unidad-, con las que sedujo al jurado (compuesto por Ángela Fernández, directora de la Escuela de Hostelería de Toledo; José Juan Cano, profesor del IES La Rosaleda y Carlos Caballero, del restaurante La Rebaná de Málaga), fueron: Presa ibérica laminada con toffee de carne, pera glaseada y alcachofa y Ravioli templado de buey de mar con majado de piñones, huevas de trucha y crema de calabacín.
Este concurso de pintxos cuenta con un tratamiento y un jurado independiente al de los menús.