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Antonio Granero
 
Entrevista a Antonio Granero
   
"Espero hacer un trabajo perfecto en Barcelona"
 
 

El chef del restaurante “Laboratorio gastronómico extremeño” de Villafranca de los Barros (Badajoz), de Granada se proclamó vencedor de la octava semifinal de Concurso Cocinero del Año, perteneciente a las comunidades de Castilla-La Mancha y Extremadura.

     
¿Cómo te encuentras tras vencer la semifinal?
 
Muy contento por volver a tener la oportunidad de luchar en la final de esta segunda edición.
 
¿Confiabas realmente en ganar?
 
Después de terminar mi trabajo no estaba muy contento. La terminación de los platos no fue lo pensado por los nervios y las prisas. En esos momentos pensé que no teníamos posibilidad, pero sabía que los platos tenían una combinación muy interesante y un sabor delicioso.
 
Durante las cinco horas del concurso, ¿no viste ningún momento donde podías resultar vencedor?
 
Realmente ninguno, por lo comentado anteriormente. Cuando llevas un concurso preparado y machacado parece que todo se desenvolverá igual que en las pruebas. Lo cierto es que tienes que adaptarte y trabajar conjuntamente con los demás chefs y esto puede descuadrarte los tiempos y hacer que pierdas la atención. Cualquier fallo se suma muchas veces a la presión y puede hacer que pierdas la confianza. Espero no tener esas sensaciones en Barcelona y hacer un trabajo perfecto.
 
¿Qué pretendiste ofrecer al jurado con tu menú?
 
Creo que mi apuesta se basaba mucho en la naturalidad del producto y un sabor muy cuidado. En la presentación no fuimos capaces de redondear, pero el resultado global del menú creo que era muy atractivo.
 
¿Cuál crees que debe ser el secreto para presentar un buen menú a concurso?
 
Salud y sabor, por supuesto, y unos detalles o componentes innovadores. Cuidar el producto constantemente y acertar en las cocciones.
 
Porque, ¿cómo definirías tu cocina?
 
Mi cocina es el fruto de muchos años de experiencia, siempre trabajando con grandes cocineros y aprendiendo de ellos. Yo trato de fusionar y aunar ideas de otros cocineros con las mías propias. Realmente la cocina es global en estos días y podemos desarrollar cualquier tipo de cocina gracias a la gran información que tenemos. No obstante, cada persona tiene su visión y plasma en su trabajo su personalidad profesional, gustos e influencias de la manera que siente y cree correcta. Por ello es fundamental una buena formación continua.
 
¿Cuál es tu opinión del jurado con el que te tuviste que “enfrentar” en la semifinal? ¿Te sorprendió en algo?
 
Personalmente no conozco a los cocineros de este jurado, sólo a través de los medios de comunicación. Nunca he tenido trato personal excepto con Jordi Cruz, fuimos compañeros de batalla en la primera edición donde hizo un trabajo impresionante. Si hablamos de la calidad del jurado sólo puedo decir que es envidiable para cualquier concurso ya que son cocineros muy relevantes del panorama nacional e internacional, premiados en las guías más prestigiosas. Esto garantiza los criterios por los que se rige el concurso ya que todos son expertos y su valoración es mucho más acertada y seria que la valoración de otros jurados donde hay representaciones políticas, comerciales… y valoran un trabajo sin estar cualificados para ello. Esto muchas veces es decepcionante.
 
¿Cómo ves el estado actual de la cocina española? ¿Y la de Extremadura en particular?
 
La gastronomía española es referente internacional de la mejor y más innovadora cocina del mundo en estos últimos años. El esfuerzo que se ha hecho por parte de los cocineros y todo este sector nos ha posicionado como un país de creatividad y vanguardia culinaria además de una gastronomía rica y variada que ya teníamos. Extremadura es una región en proceso de reciclaje gastronómico. Intentamos actualizar y enriquecer nuestra gastronomía sin perder nuestra identidad. Esta identidad al igual que la de todas las cocinas se debe a nuestros productos y a nuestro clima. Particularmente, dentro de dos meses abriremos en el primer laboratorio gastronómico extremeño que intentará divulgar conocimientos culinarios y desarrollar nuevos productos y recetas para mejorar nuestra oferta.
 
¿Cómo la posicionarías respecto a la que existe fuera de nuestras fronteras?
 
Sin duda, en vanguardia. No obstante, es ahora cuando estando en cabeza hay que afianzarse en ella y necesitamos la colaboración de estamentos públicos que ayuden a garantizar los altos niveles de investigación y preparación que existen hoy en España. Todo evoluciona muy rápido y nuestro país debe aprovechar este momento para conseguir colocarse y afianzarse en los primeros puestos y seguir aportando un gran atractivo a nuestra oferta turística.
 
Todo está inventado en cocina. ¿Estás de acuerdo con la apreciación?
 
Para nada. Todos los días vemos nuevas técnicas y se desarrollan nuevos productos que mejoran y enriquecen la mayoría de las veces nuestra oferta. No obstante, soy de la opinión de apostar siempre por el respeto al producto, cuidarlo y consumirlo en su momento natural, mejora considerablemente el resultado de las elaboraciones. Todos buscamos algo innovador y queremos dominar todas las técnicas. Esto no es fácil y muchas veces se hacen usos erróneos e incorrectos siendo algo contraproducente. No hay que hacer lo que no se domina. Practicando y ensayando es la única manera de no fallar. Luego esta el sabor y esto necesita formación y tiempo.
 
El buen cocinero, ¿nace o se hace?
 
Nadie nace siendo nada. Se puede nacer con más o menos capacidad para hacer un trabajo u otro. La habilidad en el trabajo la da la práctica y las circunstancias te hacen dedicar tú vida a una u otra profesión. La suerte es vivirla con pasión y realizarla con la mayor dignidad que uno puede. Muchos piensan que esta profesión en estos momentos está en una gran situación por la masificación de cocineros y cocina que hay en los medios informativos. Yo desarrollo parte de mi trabajo como cocinero televisivo en Canal Extremadura y sé que la realidad diaria de los compañeros es un trabajo duro con una mala calidad de vida, por los horarios y días festivos, para poder compaginar esta profesión con una vida familiar. Esto no es ninguna broma y realmente se debería buscar la manera de dignificar esta profesión y dar la oportunidad a los trabajadores de hacer una vida normal y estable. La mayoría de las personas no le dan valor a disfrutar de un sábado o domingo con la familia y los amigos, porque para ellos es una rutina. Esto para un cocinero es poco menos que un sueño. Resulta triste ver como muchos chavales abandonan antes de dos años el mundo profesional. Y creo que propuestas como “Cocinero del Año” mejoran nuestra situación, dándole un gran valor añadido a este trabajo.
 
¿Hacia donde crees que se dirige el futuro de la restauración?
 
Creo que estamos muy cerca de un gran cambio. La salud finalmente se ha convertido en la máxima de la alimentación y por ello creo que se va a originar un cambio, una evolución en las formas y en las técnicas, no así en el concepto (disfrutar de la comida). Sin duda, lo mejor de esta profesión para nosotros es la creatividad. Muchas veces se crean verdaderos monstruos. No siempre se acierta, pero hay que intentarlo. Lo excepcional lo es por no ser frecuente y en las trabajos supone siempre una nueva opción.
 
¿Tienes pensado el menú con el que sorprender en la gran final de Barcelona? ¿Te guías habitualmente por la improvisación o prefieres tener controlado hasta el más mínimo detalle?
 
Al ser la última semifinal tenemos escasamente tres o cuatro semanas para prepararnos. Esto no es bueno pero tenemos una idea general de sabores, texturas y combinaciones. Estoy buscando un aporte innovador en mis platos y busco formación continuamente para desarrollar y aportar a mi menú un toque excepcional, sin perder la naturalidad del producto y los sabores principales.
 
¿Qué es lo mejor y lo peor de esta profesión?
 
Lo mejor es la creatividad. Poder combinar y jugar con sabores y productos de una y otra parte del mundo. Darse cuenta de la diversidad de combinaciones y contrastes de sabor, sorprenderse con el trabajo de compañeros y seguir aprendiendo y viviendo con pasión una profesión tan digna como cualquier otra, que merece, sin duda un reconocimiento por la labor que hace. Lo peor es la incomprensión y las malas condiciones laborales que muchos compañeros tienen. Esos tiempos ya pasaron y algunos los hemos vivido. Igual que mejora la situación laboral en otros sectores habría que tener más consideración con esta profesión. Es uno de los mayores atractivos turísticos que tenemos al igual que el clima o nuestro patrimonio histórico.
   
   
 
 
Antonio Granero durante la elaboración de los platos que le dieron la victoria